Nunca me he considerado que esté enganchado al móvil. Que lo necesite desesperadamente y que dependa de su uso. Pero el otro día me di cuenta del trastorno que te puede hacer quedarte sin él.
Estaba ya apunto de irme a acostar y le cogí para poner el despertador y mandar un sms cuando de repente se quedó la pantalla en blanco y blanca sigue. No se ve nada de nada; sólo se escucha el sonido de las teclas cuando las pulsas. Y me veis ahí pensando: ¿y ahora cómo coño me levanto yo mañana sin despertador? Menos mal que soy una persona que me despierto con cualquier claridad y dejé la persiana subida para que entrara la luz de la mañana y despertarme.
Ahí no está toda desgracia con las nuevas tecnologías que me cojo y me voy a la habitación y voy a encender el ordenador de sobremesa y NO ENCIENDE TAMPOCO. Por momentos me dieron ganas de lanzar por la ventana el móvil y el ordenador.
Ya estaba tan mosqueado que me dio por encender el portátil por si acaso se había estropeado también. Porque por lo visto estaban guardando cola todos los aparatos para ver quién dejaba de funcionar antes. Por suerte funciona a la perfección y puedo escribir ahora mismo desde él.
jajaja, que putada prim!!! a mi lo que me ocurre es que suelo dejarmelo en casa de vez en cuando, y esos de vez en cuando son, como no, los dias que mas lo necesito para a visar a alguien de algun cambio para ese dia o recibir llamadas importantes… las leyes de murphy, dicen, no???? Besitos!!!!!
Por: Anita el Octubre 12, 2009
a las 9:32 pm