Echo de menos aquel niño de 8 años.
Aquel niño cuyo mayor disgusto era quedarse sin balón y al día siguiente su madre iba a la juguetería a por otro.
Aquel niño que sólo pensaba en jugar y divertirse.
Aquel niño que se pasaba las horas muertas con los cochecitos y los Playmobil.
Aquel niño que creía en la Magia de la Navidad y los Reyes Magos.
Aquel niño que se le llenaron los ojos de lágrimas cuando cogió en brazos por primera vez a su perrito.
Aquel niño que no tenía preocupaciones…
Los años pasan y con ellos los mejores momentos de tu vida…
¿Qué queda ahora de Aquel Niño?